9 de abril de 2009

Somos Zapping 29/03/2009

El meridiano. Ay, las tertulias, esa mala leche de las mañanas o ese mal vino de las noches, con destripaderos, siervos de partido, manojitos de sabios de Grecia, asientos para el pimpampum (esa figura tan tierna del tertuliano de los guantazos)... No se engañen, todas tienen trampa, pendiente, olor propio e intención de llevarse al escuchante a la cama. Sus filípicas no son las de Demóstenes y se turnan la demagogia y el maniqueísmo en un ambiente de salón de fumar y de campeonato de pellizcos y orejas de burro. Pero donde la tertulia tendenciosa deja de ser sólo fea para convertirse en pecado es en las cadenas públicas. He observado con paciencia y escepticismo ese intento de tertulia “plural” en Canal Sur que es El meridiano, para concluir en una decepción sin sorpresa. Los cuatro asientos parecen estar repartidos, pero hay todavía muchos lugares donde meter el truco, la parcialidad. Lo más sangrante es que se hurta con descaro el debate político específicamente andaluz. Así, la actualidad manda abrir con tiroteos de locos por ahí lejos, cosas que se urden en Europa, broncas entre Zapatero y Rajoy y, en general, las polémicas nacionales e internacionales más llamativas y menos incómodas para el poder de aquí. Fue significativo que ni se mencionara el último rifirrafe en el Parlamento andaluz entre Chaves y Arenas, mientras sí se discutían (varios días) el juicio del Yak 42, las guerras de los fetos, Carme Chacón y Kosovo o el botellón. Ésta es otra: cuando los temas no son forasteros, son ésos de polémica facilona al estilo de Mejor lo hablamos: los niñatos con el alcohol, el aborto, la Iglesia, los pobres muertos de las pateras... Y si acaso se toca algún asunto andaluz, pasan de puntillas o tienen culpables también lejanos: vi despachar la deuda histórica en dos minutos, los mineros de Bolidén acampados dieron para un debate de tres minutos y los problemas del sector olivarero parecían una podredumbre que nos contagiaban entre el clima y Bruselas. Además, de vez en cuando, el guión dejaba sus ayuditas a la Junta y sus sopapos al PP. Así, remascando el Yak 42, Mariló Montero (no le queda otra, supongo) preguntó si “falta en el juicio Aznar”, o, entrevistando a un profesor sobre la violencia escolar, dejó antes claro que “el Gobierno andaluz, por supuesto, también ha elaborado diferentes medidas para que haya seguridad dentro de las aulas”... Para constatar lo tramposo de esta tertulia, baste como ejemplo que mi admirado Paco Robles, tan incisivo siempre, vio pasar la hora sin que apenas tuviera oportunidad de dar algo de caña a la Junta, así de atravesados le ponían los temas. Otra tomadura de pelo, pues. Siguen mandando los que mandaban.


Expediente para nada. Cómo será de escandaloso el asunto que hasta la sección comeostras del Consejo Audiovisual andaluz que forman los arrimados al PSOE ha terminado consintiendo abrir un “expediente” a Andalucía Directo y a La tarde con María por su repugnante tratamiento del caso de Marta del Castillo. Pues en nada ha turbado eso la felicidad mofletuda y satisfecha que muestran estos programas perfumándose de olor cadavérico. Han seguido adornando la tarde con intentos de suicidio, lentos ahorcados que duran toda la sobremesa y directos humeando sobre la basura de los muertos. Los rebeldes del Consejo han pedido un “requerimiento de cese” de estas informaciones, pero el pleno ha dicho que nanai. Parece que el morbo buitrero entretiene a los andaluces casi más que los chistes de culos y la vocación de servicio público de la RTVA no puede renunciar a eso. Para María del Monte, los muertos son otra morcilla que comer. Para Canal Sur, otra apestosa churrería que tienen abierta. Seguiremos abundando en este tema.

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